Leer para conocer, conocer para entender, entender para razonar, razonar para concluir, concluir para ver, ver para creer y creer para dejar saber... Entre lo sacro y lo mundano andamos caminando pequeñas piezas de un engranaje perfecto, soñando con un cielo clavados en este suelo porque es más sencillo esperar que levantar vuelo, es más sencillo reclamar que simplemente actuar, es hora de hacer lo que tanto añoramos (algunos) "EL BIEN", es hora de escuchar, de dar, de sembrar; y no sería mala idea empezar con un tentempié para el espíritu: "Lo que entra en la boca no contamina al hombre; si no lo que sale de la boca, esto contamina al hombre... lo que sale de la boca viene del corazón" Mat.15:10-18

lunes, 28 de enero de 2013

La esperanza.

La esperanza es como la primera gota de agua luego de la sequía, como esa pequeña luz luego de una triste y prolongada oscuridad, como un pedazo de pan luego de una hambruna descomunal, como la primera palabra después de un amargo y frío silencio. La esperanza reposa en nuestras manos como el sol reposa sobre el horizonte despidiéndose lentamente dejando saber que volverá al día siguiente; reposa en nuestra energía, en nuestra alegría, vibra con nuestro esplendor y siempre estará merodeando. La esperanza reposa en el trabajo duro pero justo, en la palabra sincera, en la corrección, en el tiempo indefinible, se renueva porque esa es su naturaleza, genera movimiento, fluidez, pasión. Y entonces la fe, bueno... la fe (para mi), sencillamente debe reposar en Dios. Viene la noche y viene el día, Dios permanece, siempre permanece.

"...mas el justo está confiado como un león" Proverbios 28:1 “Dios [Yé heova/ Jesús: Yeshua] es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi corazón y fui ayudado (a) por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré“ Salmos 28:7

Feliz inicio de semana mi gente bella. Bendiciones. Amor, fe y esperanza. Y ante todo arriesguese pero siempre confiando en Dios y para bien.

Amén.
Love.
Iv.