La esperanza es como la primera gota de agua luego de la sequía, como
esa pequeña luz luego de una triste y prolongada oscuridad, como un
pedazo de pan luego de una hambruna descomunal, como la primera palabra
después de un amargo y frío silencio. La esperanza reposa en nuestras
manos como el sol reposa sobre el horizonte despidiéndose lentamente
dejando saber que volverá al día siguiente; reposa en nuestra energía,
en nuestra alegría, vibra con nuestro esplendor y siempre estará
merodeando. La esperanza reposa en el trabajo duro pero justo, en la
palabra sincera, en la corrección, en el tiempo indefinible, se renueva
porque esa es su naturaleza, genera movimiento, fluidez, pasión. Y
entonces la fe, bueno... la fe (para mi), sencillamente debe reposar en
Dios. Viene la noche y viene el día, Dios permanece, siempre permanece.
"...mas el justo está confiado como un león" Proverbios 28:1 “Dios [Yé
heova/ Jesús: Yeshua] es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi
corazón y fui ayudado (a) por lo que se gozó mi corazón, y con mi
cántico le alabaré“ Salmos 28:7
Feliz inicio de semana mi gente bella.
Bendiciones. Amor, fe y esperanza. Y ante todo arriesguese pero siempre
confiando en Dios y para bien.
Amén.
Love.
Iv.
Leer para conocer, conocer para entender, entender para razonar, razonar para concluir, concluir para ver, ver para creer y creer para dejar saber... Entre lo sacro y lo mundano andamos caminando pequeñas piezas de un engranaje perfecto, soñando con un cielo clavados en este suelo porque es más sencillo esperar que levantar vuelo, es más sencillo reclamar que simplemente actuar, es hora de hacer lo que tanto añoramos (algunos) "EL BIEN", es hora de escuchar, de dar, de sembrar; y no sería mala idea empezar con un tentempié para el espíritu: "Lo que entra en la boca no contamina al hombre; si no lo que sale de la boca, esto contamina al hombre... lo que sale de la boca viene del corazón" Mat.15:10-18