Leer para conocer, conocer para entender, entender para razonar, razonar para concluir, concluir para ver, ver para creer y creer para dejar saber... Entre lo sacro y lo mundano andamos caminando pequeñas piezas de un engranaje perfecto, soñando con un cielo clavados en este suelo porque es más sencillo esperar que levantar vuelo, es más sencillo reclamar que simplemente actuar, es hora de hacer lo que tanto añoramos (algunos) "EL BIEN", es hora de escuchar, de dar, de sembrar; y no sería mala idea empezar con un tentempié para el espíritu: "Lo que entra en la boca no contamina al hombre; si no lo que sale de la boca, esto contamina al hombre... lo que sale de la boca viene del corazón" Mat.15:10-18

lunes, 16 de julio de 2012

La amargura acorta la vida… o si no al menos la empeora

 “Se llenó de amargura mi alma y en mi corazón sentía punzadas, tan torpe era yo, que no entendía; Era como una bestia delante de ti.”  Salmos 73:21,22. “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sean benignos unos con otros, misericordiosos, perdonando unos a otros, como Dios también los perdonó a vosotros en Cristo.” Efesios 4:31,32.

La amargura es nieta de la soberbia, producto del egoísmo y la altivez, socava profundamente el corazón y el entendimiento, también es altamente contagiosa. Al estar amargados no solamente dañamos nuestra alma, si no que afectamos nuestro cuerpo y la proyectamos a nuestro entorno. Esta comprobado científicamente que las personas amargadas son más propensas a sufrir cáncer y otras enfermedades puesto que se bajan  las defensas en comparación a las personas que DECIDEN sonreír y ser felices a pesar de las circunstancias y dificultades. Es naturaleza humana la soberbia y las emociones o condiciones antes mencionadas, no se trata de escudarse en: “YO SOY ASI Y SE LA CALAN”.  Se trata de decidir ser mejores personas cada día para nosotros mismos y para nuestro entorno, no hay que ser  tan miserables de espíritu y cortos de mentes como para encerrarnos en semejante actitud retrograda. La felicidad, el buen ánimo, las sonrisas, el buen humor, son gratis aunque no son de fácil acceso. Hay que decidir tomar una buena  actitud, sin embargo, por la misma soberbia de no querer admitir que debemos cambiar nosotros  nos quedamos estancados mientras se nos pudre y seca no solo el alma y el espíritu si no que eventualmente nuestro cuerpo también empieza a manifestar síntomas. Todos queremos y deseamos un mejor país, una mejor comunidad, un mejor planeta, pero si como individuos estamos igual o peor que nuestro exterior entonces: ¿Qué estamos aportando para que la realidad cambie? ¿Cuesta mucho estar alegre?¿Somos tan pobres de espíritu que ni eso podemos dar, un poco de alegría y luz, una simple sonrisa? Al final, todas esas cosas no vienen en un cheque de quincena, son cosas que se adquieren con disposición y practica, con actitud, y sí ¿por qué no? con mucho amor hacia nosotros mismos. Lo que damos y reflejamos al prójimo es un reflejo de nuestras carencias y abundancias. No espere que el gobierno, el vecino, su papá, su mamá cambien y hagan lo que Usted podría estar haciendo en esos minutos que malgasta señalando y amargándose porque nada es como Usted quiere. Muévase positivamente por la vida y verá como su entorno empieza a cambiar. Sea pionero y visionario, no sea uno más del montón, sea feliz y sonría, aporte soluciones y sea en si mismo parte de ella. Su mundo, mente, cuerpo, alma y espíritu serán lo que Usted decida hacer con ellos.  
  
Feliz inicio de semana mi gente bella.
Bendiciones para Ustedes, ateos, católicos, protestantes, budistas, etc.
No discrimine a la hora de ser bondadoso, los caminos de Dios son misteriosos. 
Y si no cree en Dios, no lo use como excusa para no hacer lo correcto. 

Love.
Iv.

No hay comentarios:

Publicar un comentario