A veces o casi siempre, dejamos que el día a día nos distraiga de manera
consumidora y voraz de las cosas que realmente importan. Nos volvemos
esclavos de los problemas cotidianos, nos consumimos en ellos
abandonando poco a poco nuestro yo interior y nulificando nuestra
relación con Dios, con lo divino. Entretenidos entre tantos conflictos y
en cómo resolverlos por nuestras propias fuerzas, olvidamos nuestro
espíritu, lo dejamos pasando hambre y debilitándose sin entender que,
dándole a él lo que necesita y buscando eso que decía el zorro del
principito “lo esencial es invisible a los ojos“ podremos equilibrarnos y
levantarnos en fe para poder progresar con energía y entonces resolver
de manera más serena y efectiva la cotidianidad. La confianza ha de
darnos paz, decía Bolívar, pongamos nuestra fe en Dios, busquemos la paz
para actuar desde la paz, pues no hay mejor escudo que la serenidad.
Así como hay que ganarse el pan del cuerpo con trabajo y esfuerzo (no
afán y esclavitud) Así mismo hay que ganarse el alimento para el
espíritu. Cito palabras de mi Señor Jesús. ”Por tanto os digo: No os
afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni
por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el
alimento, y el cuerpo más que el vestido? [...]¿Y quién de vosotros
podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el
vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo
crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda
su gloria se vistió así como uno de ellos [...] Dios la viste así, ¿no
hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? [...] vuestro Padre
celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas...Buscad
primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os
serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el
día de mañana traerá su afán...“ Mateo 6:25-34
Feliz inicio de semana
gente bella.
Bendiciones y mucha buena vibra
Love Iv
Leer para conocer, conocer para entender, entender para razonar, razonar para concluir, concluir para ver, ver para creer y creer para dejar saber... Entre lo sacro y lo mundano andamos caminando pequeñas piezas de un engranaje perfecto, soñando con un cielo clavados en este suelo porque es más sencillo esperar que levantar vuelo, es más sencillo reclamar que simplemente actuar, es hora de hacer lo que tanto añoramos (algunos) "EL BIEN", es hora de escuchar, de dar, de sembrar; y no sería mala idea empezar con un tentempié para el espíritu: "Lo que entra en la boca no contamina al hombre; si no lo que sale de la boca, esto contamina al hombre... lo que sale de la boca viene del corazón" Mat.15:10-18
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